Los niños del hambre, la otra cara del día de muertos en San Andrés Tuxtla

San Andrés Tuxtla, Ver,.
Luis Manuel Toto Pólito

El 1 y 2 de noviembre, día muertos en este país, fecha que celebra a sus fieles difuntos demuestra que el hambre, las carencias y la falta de cuidados de algunos padres de familia hacia sus hijos, hacen emergen el instinto de supervivencia más profundo sobre ellos, quienes trabajan a cambio de dinero y alimento en panteones municipales como el de San Andrés Tuxtla.

En ellos crece desde pequeños el gran interés de ocuparse para auto sustentarse y/o percibir algunas monedas para sobrevivir.

Son pequeños de entre diez y dieciséis años provenientes de la localidad de San Isidro Texcaltitan, lugar que se ha convertido desde hace unos años en semillero de niños en situación de calle, que deambulan por el centro de la ciudad y duermen en banquetas, corredores y hasta puertas de negocios a la espera de la mañana siguiente para obtener una posibilidad.

Ahora aprovechan su precaria situación para encaminarse a sitios como la última morada, donde les resulta gratificante recibir donaciones económicas al realizar labores como la limpieza de tumbas, acarreo de agua y hasta acompañamiento.

Declaradamente algunos trabajan de forma particular en apoyo a sus familias sin que haya una necesidad, por el contrario, existen pequeños trabajadores que generan su “riqueza monetaria” frente a un abandono que ha sido estigmatizado pero permitido socialmente.

Esto ha provocado que se vuelvan los niños del hambre, los invisibles y poco a poco los “descarriados”.

Es un contraste en épocas donde se revive a los muertos, y donde los vivos matan las esperanzas de niños y niñas.

No hay un alto a esta clase de hechos que encubren la falta de atención, en primer lugar, de padres, y de las autoridades en segundo término, quienes hacen como que denuncian, pero no exigen la aplicación de la ley para evitar disyuntivas en medio de un vacío legal que ha generado el mismo estado.

Pero el problema va más allá del trabajo que realizan, la pregunta social es: ¿Qué va pasar sobre estos pequeños en unos años?, ¿Dónde está la protección a menores que siguen en las calles desde hace años?, ¿Es más evidente el deterioro social en épocas como esta?.

Precisamente el antecedente histórico en este gobierno municipal indica que no se ha podido abatir el problema de los niños en situación de calle ni en un 50%, ya que al menos una docena apenas ha regresado a sus hogares de un total de cuarenta, esto es por la falta de disposición de los padres.

Apenas en julio de este mismo año, Julio Díaz Vázquez, procurador de la Defensa del menor del DIF municipal señalaba: “Las primeras acciones que se tomaron por parte de la Presidenta y el Director del DIF fue ubicarlos, posteriormente hablar con ellos, saber de qué localidades son, que la mayoría son de San Isidro y hablar con sus papás, buscarlos para asignarlos a sus domicilios, haciéndoles un acta entrega a sus familias o tutores, donde se les manifiesta que en caso de seguir en esta situación, caerían en una omisión de cuidados, que eso ya está penado”.

Pero a pesar de las actas en la fiscalía del estado y apercibimientos, son los padres los que recaen en la omisión de cuidados una y otra vez, dejando a sus hijos a la deriva por permanecer estancados en familias con problemas de alcoholismo y drogadicción.

Frente al problema la autoridad municipal desde hace casi cuatro años ha venido solicitando a los dos gobiernos estatales de Duarte y Yunes Linarez, se reabra el albergue para infantes que cerró sus puertas durante la administración del ex alcalde Rafael Fararoni, por así convenir a la autoridad estatal.

Sin embargo nada se ha podido realizar y el problemas de los niños en situación de calle continúa, llegando a escalar en el número de infantes y sus necesidades.

Quizá este sea el último llamado de este año que los medios realicen a la autoridad municipal de San Andrés, para formalizar con el gobierno estatal acuerdos en pro de los infantes, no obstante ellos se quedan y el próximo administrador municipal tendrá que enfilar su estrategia social hacia este sector que va en crecimiento.