Los Tuxtlas: El último pulmón de Latinoamérica

 

Por Jorge Luis Domínguez Xala

México se ubica en el quinto lugar a nivel mundial entre los países con mayor deforestación  ganándose la medalla de plata en América Latina, detrás de Brasil. Algunos investigadores indican que de continuar las tendencias actuales, las selvas tropicales mexicanas habrán desaparecido antes del año 2050.

La reserva de la biosfera Los Tuxtlas  se localiza al oriente de la vertiente del volcán San Martin y es probablemente el último pulmón de América Latina. Esta reserva ha sido objeto de numerosas investigaciones biológicas, que han brindado muchos conocimientos acerca de las regiones tropicales nativas mexicanas, además de ser una de las instalaciones de mayor importancia nacional e internacional del estado de Veracruz.

La selva más grande al norte del continente, se ubica en el sur del país y parte de ella está en Los Tuxtlas, sin embargo, pese a que fue decretada como Reserva de la Biósfera de los Tuxtlas, el 23 de noviembre de 1998, en 20 años su riqueza natural ha mermado por el avance de la ganadería y la tala ilegal en el núcleo de su selva. A poco de perder nuestro último pulmón, la tala, el saqueo de flora y fauna, la falta de políticas públicas efectivas amenaza con su extinción.

Reserva por decreto.

En 1998, se decretó como “Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas”, con una superficie protegida de 155 mil 122 hectáreas, de las cuales se conservaban 30 mil hectáreas y de las cuales, en el transcurso de estos 20 años, solo quedan 18 mil hectáreas de selva virgen.

Dentro del área protegida se encuentran los municipios de Ángel R. Cabada, Catemaco, Mecayapan, Pajapan, San Andrés Tuxtla, Santiago Tuxtla, Soteapan y Tatahuicapan de Juárez.

Ambientalistas y expertos alertan.

El ambientalista Eduardo Álvarez Ríos, miembro del colectivo “Defensores del Medio Ambiente de los Tuxtlas A.C.” (DEMATAC), comenta que la reserva de la biosfera ha sido una de las áreas más laceradas por el ser humano, la tala clandestina, extracción de flora y fauna que están peligro de extinción, son factores que han fracturado la biodiversidad.

”Uno de los factores que más inciden en la perdida de la biodiversidad, es la deforestación y la fragmentación del habitad con la consecuente degradación del medio ambiente, en el caso particular de los Tuxtlas éste fenómeno se ha llevado totalmente al extremo, al grado de que según la misma UNAM y algunos estudios de otras instituciones señala que es la selva más degrada del mundo”.

El director de la reserva de la biosfera de los Tuxtlas, Enrique Haro Belches expuso que es una labor titánica la que se efectúa para conservar la selva alta perennifolia, que no se cuenta con el recurso humano para darle cobertura a la extensión, de ahí el que los tres niveles de gobierno deben coordinarse para detener el deterioro que este espacio natural esta sufriendo.

“Ha costado mucho conservarla por el concepto de la urbanización y la agricultura de roza, tumba y quema, en años anteriores si no se sembraba la tierra o se criaba ganado se consideraba improductiva, lo que obligaba hacerlo pero sin la visión ecológica, ahora nosotros como reserva de la biosfera impulsamos la producción sostenible, tenemos proyectos silvopastoriles donde el ganado está en un espacio con árboles intercalados, estos proyectos son apoyados por el Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES), pero el recurso no es suficiente”.

Son diversos los factores que influyen en el deterioro ambiental del espacio considerado por los defensores del medio ambiente, como el último pulmón de Latinoamérica, y algunos destacan que en la actualidad el factor primordial es el económico; así lo señala el biólogo Carlos Rodríguez Mouriño, pues una manera de obtener ingresos es con la tala clandestina y la venta de aves principalmente.

“Lo que pasa es que hay que ver que tan solo la extensión de la reserva de la biosfera es de 155 mil hectáreas y tener una sola persona con una unidad para cubrir la zona en un lugar tan complejo, con problemáticas sociales y económicas, principalmente las condiciones de pobreza que son las que llevan a la caza furtiva y es muy difícil de detener pues con ello obtiene recursos económicos”.

La devastación.

Las principales causas directas incluyen la transformación de selvas en terrenos agrícolas y ganaderos; la recolección intensiva de leña como combustible; la agricultura itinerante de roza, tumba y quema; la tala comercial; algunos desastres naturales como los incendios, entre otros.

Un reciente ataque a la biodiversidad de la región fue el asesinato de un cocodrilo moreleti, al cual le retiraron la piel dejando el cuerpo cerca de arroyo agrio en Catemaco.

El biólogo  marino Cristian de Jesús Vargas Quino, alertó sobre el caso, pues la desaparición de esta especie traería graves consecuencias para el entorno natural.

“Los cocodrilos tienen una función significativa dentro del ecosistema, estudios recientes han arrojado que cuanto menos  cocodrilos haya, habrán menos peces, ya que su excremento es abundante en ácidos, bases y sales, después de disolverse en el agua se dividen en partículas que son ionizadas(es decir se vuelven más pequeñas),  esto enriquece a los ríos con electrolitos necesarios para las plantas verdes porque con ello sintetizan las materias orgánicas vegetales. La desaparición de los cocodrilos al perturbar la cadena alimentaria, resultaría nefasto para los peces”.

Biólogos, ambientalistas y expertos coinciden en que el tema de la conservación  de la reserva de la biosfera de los Tuxtlas, no ha pasado del intento, ya que el recurso que destina la federación, a su parecer, es bastante pobre.

El desinterés gubernamental.

En cuanto al gobierno estatal, señalan que de igual forma no se nota intención alguna de integrar este problema en la agenda pública, aunque siempre lo ocupen como bandera en campañas políticas.

Ya a nivel municipal, tanto jerárquica, como operativamente, la capacidad de los alcaldes es mucho más limitada y tampoco aplican políticas efectivas, pues de las campañas que anual o trianualmente se hacen para reforestación, no hay testimonio de metas cubiertas, ni hay seguimiento lo que constituye en cierta medida el abandono de cientos de árboles plantados sólo para la foto, y abandonados después sin riego y cuidados para que crezcan debidamente.

La conservación ecológica no reditúa votos, a esto se suma la ausencia de oficinas de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (PROFEPA) ni de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en la zona de los Tuxtlas. El cáncer que al parecer terminará con este último pulmón natural de Latinoamérica, el desinterés y la indiferencia humana.

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